a base de sorbos



Sola, bailará... buscamos la fuerza
que hubo en todas nuestras
vidas muertas, anteriores
-hemos ganado porque morimos muchas veces*,
así en el cielo y en el terreno que arde bajo estos pies-,
se moverá, nos bailará entre pared y pared,
chocará contra el occipital,
no habrá palabras e imágenes
que crear entre hombres lobo,
sólo amenaza pausada si se produce el roce.
Somos sólo corporeidad, o movimiento.

Se moverá, producirá coreografías,
habrá monstruos encendidos
en cada amanecer; y su continuidad.
Los mataremos a base de palabras,
sorbos, huecos y packs indivisbles
de mujeres que nos bailan
solas, hermosas.

Y
sí,
no, no, no, no es el momento,
y
todo ocurre ahora.

Y sí,
hoy van a salirnos las alas.

Al darme cuenta ya no hay marcha atrás,
hasta las cejas voy sumergido.**
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*verso perteneciente al poema "Una mujer escribe este poema", de Carilda Oliver Labra.
**frase que forma parte de la canción 11 baños 20 euros, de Amatria, del álbum "Hoy van a salirte las alas" (marzo 2012).

amores destilados por Txus García

La bella poeta Txus García me dedicó una reseña (completa, en este link) con motivo de mi presentación en Sevilla hace más o menos medio mes. Quise integrarla bien, releerla. Son muchas cosas, muy bellas y también duras (¿acaso no lo soy yo?), las que dice de lo que tengo que decir en Sombras cuarteadas de neón, mi segundo libro de poesía. La releo para colgarla aquí, me resulta difícil escoger fragmentos, no picar el texto al completo. Estoy -sigo- agradecida, deslumbrada por sus palabras como si acabara de ver el neón más preciado, precioso. Completamente cegada. Aquí va casi la totalidad de la misma. Pero mejor: léanla en su blog y de paso se hacen una idea, trasteándolo, de todo lo que tiene que aportar esta mujer excepcional. A la que amo sin haberla tocado apenas. Ya habrá tiempo.

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La última amazona urbanita: Sombras cuarteadas de neón

No lo hago nunca, porque soy muy de "mimar" los libros, pero en el caso de Alicia García Núñez he decidido mancillarlo sin dudar, repasando sus contornos de verso con mi flúor amarillo. Haciendo honor a sus neones, y casi sin reparar en ello, me ha quedado iluminado por dentro. Como un códex prohibido. Quizás es que no esperaba tanta intensidad, tanta flecha certera directa al jugo poético y a mis entrañas. Y ahora va y tengo un libro de neón -el neón más alto y redentor- que dice ella. Y un no-amor que compartir.

Me he sorprendido agarrando enfebrecida una granada de mano (con corazón de neón, que decía el maestro Gurruchaga), exquisitamente montada desde la madurez y la distancia poética. Sin espita, claro, así que una debe arrojarla lejos, hacia los más adentros para dejar que estalle, vulnere o mutile algo de lo que nos queda de fe en el amor y en el futuro. [...]

Me he leído este volumen muchas veces. Me lo he llevado a la cama,Cuaderno Caníbal nº5, unas gotas cada noche, remedando a Marilyn.Un Cuaderno Caníbal más caníbal que cualquier otro del Cangrejo, porque me ha devorado a mí y hasta las heces, y conmigo cualquier intento de reseña meditada, académica, milimetrada o racionalista. No puedo descuartizar al que me ha desollado con cariño previamente. Me dejaré llevar, entonces, por la marea de palabras, por las veces que he releído sus versos con pinchazos en el pecho, el sexo o el hipotálamo. Así que disculpen si esto es un desagradable batido de entrañas, ya intentaré dulcificar mi entusiasmo, no sea que me funda en el párrafo, de nuevo.

Después del desastre, de la falta de luz, de la oscuridad del ángel negro o de la pista en el club atiborrado de cuerpos frenéticos, nos preguntamos: “¿Dónde escondo yo estas caricias rotas/ y la misma luz queriendo aparecer?”, dándonos cuenta de que“tenemos la medida exacta para matarnos/poco a poco, sin cuidado”. Quizá por eso, Alicia tiene (y tengo) ese amor suicida al dulce poeta/pirata David González, al que le susurra: “Me atrae lo que tienes que contar/y el filo dela navaja plateada/ahí/en tus ojos”, o la mención a Panero en su “Canción para una discoteca”, todo lleno de licántropos devoradores de sueños o corduras.


Y es que en la música que nos pincha la autora, en su lista de canciones que acompañan magistralmente a los poemas, nos deja claro que “Es la electrónica un camino irreversible/y tras la muerte sólo hay loops”. Hay vacío y hay desolación tras los anuncios luminosos, las estroboscópicas luces, el deseo químico o brutal de la noche, en la vibración y el ritmo, donde “(…) el sol no mira por el cuerpo/cuando tan sólo quedan sombras/cuarteadas de neón.” Y la oscuridad nos invade.

A esta poeta la he adorado en sus versos, quizás porque ella es un“Espíritu inflamable ante quimeras:/soy la última amazona, urbanita/que perdió la última certeza”. Y eso hay que adorarlo sin tregua en este gouffre sans fin que es la emoción de los que estamos vivos, de los que luchamos contra “toda clase de manos muertas”, que decía Ezra Pound.

















Tiene la absoluta conciencia de haber errado bellamente en el amor, pero nos reclama que no temamos dejarnos arrastrar por el “dulce vicio crecido entre las sombras, / dulce veneno que sabe a cola”. Nos obliga a que miremos hacia el rompeolas y que nos arrojemos en sus espumas negras; porque allí, en la roca afilada, nos espera la emoción, la sangre que fluye y la adrenalina de estar vivos, no-muertos sin sombra. Porque la amante sigue allí y hay que continuar, porque es a ella a quién confiesa que “siempre vuelves a doler, a buscar / lo que dejaste olvidado con o sin descuido”, y aún así sigue bailando sus loops en el infierno. O como exhorta en otro momento, de un modo que hasta a mi, flasher emocional y épatant serial, me ha resultado convulsiva e imposible de no obedecer hasta el dolor: “No te permitas caer en la tentación/de no agarrar lo que te asusta/con todos tus sentidos.”

Y ella es letalmente sincera, arrebatadoramente consciente de su paso por esta tierra sin luz (“una puta de Occidente” como todxs), y se pregunta, entre azorada y triste, desnuda ante el espejo: “¿Y si no soy poeta,/qué soy?/ (…) ¿la que yerra y prosigue/y se equivoca/ (…) ¿La que siempre dispara la pregunta/ cuando nunca hay respuesta ni pistola?”. No, estimada, es usted poeta de cabo a rabo, de principio a pie de verso, porque estas preguntas que se hace, que nos hace, que nos hacemos cada día al levantarnos de entre nuestras letras o lechos, nos hacen materia fecal, poética, mano de obra barata para el Olimpo poético y, al fin y al cabo, bardos y trovadores de verdad. De los que cantaban a sus llagas o relataban batallas imposibles. La batalla del no-amor, de la sombra no necesariamente oscura, del corazón que amará de nuevo a pesar de estar cosido, lleno de puntadas y parches. Por eso se vuelve a preguntar, ojiplática de su propia resilencia emocional, “De dónde estos tics absurdos de quererte a ratos? / ¿Adónde esta puta manía de atravesarme en ti?”

[...]

He disfrutado de un modo animal, certero y sucio, con deseo de más, de este nuevo poemario de Alicia García Núñez. Si con su primer volumen “La historia sin nosotras” ya logró seducirme su manera de escribir, de encontrar lugares comunes y referentes viscerales, con el paso adelante en la madurez poética y personal de “Sombras cuarteadas de neón” me ha rendido totalmente a sus antojos literarios. Y quiero más. Porque faltan voces de amazona, con un yo poético “osado, temerario, abierto, vulnerable y a través del cuerpo”, que dice Meri Torras también en el prólogo. Una luz de neón que alumbre, de nuevo, el panorama de la poesía contemporánea, tan oscuro o con luces demasiado cegadoras. Y, claro, “Hasta aquí llegamos” y nos repetimos, como un mantra:

“Calma, no es una broma
Si nos vivimos
(o)
Esto de vivirnos.”

Txus García, poeta, rapsoda, gestora cultural y entre otras cosas autora del extraordinario poemario Poesía para niñas bien, Tits is my bowl, editado por Cangrejo Pistolero Ediciones.
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Fotografías: Benya Acame (primera), Alejandro Amorós (segunda).

esto es tuyo





Tan triste como correr alrededor
de un centro comercial por hacer tiempo
en un ejercicio diario de desintoxicación vital.
Tan triste como ir corriendo a ver
a tu padre muerto -que no sabes
hacerlo de otra forma, que no sabes
querer como quisiste-.
Tan triste como querer amarnos
en una noche sola y no saber decirlo
con el cuerpo, ni con los ojos fijos.
Tan triste como saber que no vendrá,
que ya se fue, que están cerradas
las puertas de salida;
y que esto es tuyo,

y nadie puede obviarlo.

sombras en grandes superficies





















Esta tarde a las 19.00h en FNAC Bulevar -Alicante-. ye-ah!


"La duda nunca dice nada y siempre lleva razón" {♥}

porque ya una cosa es la poesía
























Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,
y los rincones impuros,
y los vicios más oscuros
de estos bisnietos del Cid:
de tanta canallería
harto estar un poco debo;
ya estoy malo, y ya no bebo
lo que han dicho que bebía.

Porque ya
una cosa es la poesía
y otra cosa lo que está
grabado en el alma mía...

Grabado, lugar común.
Alma, palabra gastada.
Mía... No sabemos nada.
Todo es conforme y según.

Manuel Machado, de El mal poema, 1909.


Manuel Machado-Enrique Morente {Paco Sarabia}-Los Evangelistas/Soleá Morente

sofocos-alegrías

















































































Esto es Murcia.
La ruta d.generada que compartí con la buena gente del colectivo D.Genera, y con María Castrejón y Gracia Trujillo el pasado sábado, 18 de febrero; y la historia de las cosas que salen mejor que bien cuantas menos expectativas pones y más cansada estás de todo. Las fuerzas ya flaquean cuando llevas dos meses presentando cada semana tu poesía, te cansas de ti, de todo lo que haces, de lo que tienes que decir. Y piensas que tienes poco-nada que aportar. Pero estas murcianas son pasionales, locas, bellas, y me acogieron de la mejor manera posible, aplaudían tras cada poema, las lié, las obligué a ponerse en mi piel subidas a esa tarima, pidieron bises (OMG!), se les veía felices con mis juegos de palabras, de objetos. Y yo, sorprendida, atontada ante tales muestras, sin saber qué cara poner.
Gracias a tod*s, desde aquí. Momentos grabados en la retina de esta poeta miope.
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Las fotografías son del más que bonico José Manuel Marín.