me(n)tal y físico





Así las palabras ponen el ritmo
a lo que no digo y sin embargo hablo
de más, no, simplemente más, de mi madre,
de lo que dice mi madre,
de lo que digo yo con 30 años,
de ti, de lo que hablaron ellas por whatsapp,
de otras formas de comunicar;
y digo alguna estupidez,
cualquier tontería que no recuerdo,
ni quiero, ni voy a querer,
que no. no no no no.
Quiero ser un robot,
siempre lo deseé.

No me avergüenzo,
ya no suelo,
algo cambió en algún momento.
Metal y escasa movilidad,
monu-me(n)tal y física.
Instrumentos varios
contra la inercia
mal inducida; 
y una subida de garganta,
remedio natural.

Y, ahora, ya si eso,
bésame a dentelladas,
mátame a silencios.

O no, mejor que no,
ya me callo yo.

Alicia G.

nunca habrá paz, Auden


W. H. Auden / Nunca habrá paz
poema extraído del blog Otra iglesia es imposible.



Nunca habrá paz

Aunque el clima benigno y claro
vuelva a sonreír en el condado de tu estima
y regresen sus colores, la tormenta te ha cambiado:
nunca olvidarás la oscuridad
que enturbia tu esperanza, el vendaval
que profetiza tu caída.

Tienes que vivir con tu conocimiento.
Detrás, más allá, fuera de ti, hay otros,
viviendo soledades sin luna que tú no conoces,
pero ellos sí te conocen a ti,
seres de género y de número desconocido:
y tú no les gustas.

¿Qué les has hecho?
¿Nada? Nada no es una respuesta:
llegarás a creer (¿cómo puedes evitarlo?)
que sí lo hiciste, que les hiciste algo;
te encontrarás deseando hacerles reír,
y anhelarás su amistad.

Nunca habrá paz.
Por lo tanto, pelea con todo tu coraje
y con todas las artimañas descorteses que conozcas,
y ten bien claro esto:
su causa, si la tenían, ya no les importa;
odian por odiar.

W. H. Auden (Londres, 1907- Viena, 1973), Parad los relojes y otros poemas, selección y traducción de Javier Calvo, Mondadori, Madrid, 1999


There will be no peace

Though mild clear weather
Smile again on the shore of your esteem
And its colours come back, the storm has changed you:
You will not forget, ever,
The darkness blotting out hope, the gale
Prophesying your downfall.

You must live with your knowledge.
Way back, beyond, outside of you are others,
In moonless absences you never heard of,
Who have certainly heard of you,
Beings of unknown number and gender:
And they do not like you.

What have you done to them?
Nothing? Nothing is not an answer:
You will come to believe - how can you help it? -
That you did, you did do something;
You will find yourself wishing you could make them laugh,
You will long for their friendship.

There will be no peace.
Fight back, then, with such courage as you have
And every unchivalrous dodge you know of,
Clear on your conscience on this:
Their cause, if they had one, is no thing to them now;
They hate for hate's sake.

(Collected Poems, Faber and Faber, Londres, 1994)

techno-hybris

Parece que no soy la única ciertamente obsessed con las lucecillas de neón y el ruido, el pitido, la mosca, que hace al encenderse. Era de esperar. Las referencias a la noche y sus abismos son comunes y, cómo no, no pretendí inventar nada al escribir Sombras cuarteadas de neón, sólo contar con forma de poema.
La reseña que hace un par de meses escribiera Txus García sobre el mismo en su blog me ha llevado a este otro, que dejo por aquí. Además, y como bonus track, nuevo vídeo de Totally Enormous Extintct Dinosaurs que acaba de lanzarse. No ha sacado disco todavía (será en junio cuando lo haga) y ya conocemos todas sus canciones -si queremos-. Nuevos tiempos.




techno-hybris, un poema de Álex Portero Ortigosa

Las luces de neón señalan el fin de los prejuicios,
solamente has de seguirlas, sin ropa, por las calles de esta ciudad desolada.
A Dorothy se le han quedado pequeños los chapines rojos,
le hacen daño, mucho daño,
su magia fue debilitándose mientras se deshojaban las lentejuelas,
y hace décadas que supo la verdad del mago,
aún así prefirió seguir creyendo en fuegos fatuos
y deseos de cartón piedra,

Seguir las luces de neón como auroras boreales
multicolores, confusas, artificiales, tentadoras, arbitrarias,
calculadamente ambiguas,
que tienden sus caminos por el aire,
que no pueden ser holladas,
que no permiten que nadie les ponga los pies encima.
Hay un orgullo intangible y furioso en el neón.
Un genio maravilloso y violento
que habita en el interior de los tubos de cristal.

Seguir las luces, desnudos,
consagrados al dios de la noche,
cantando canciones prohibidas,
bailando como bacantes demodé,
figuras art-noveau que rompen la tiranía del estatismo
y conquistan sus propias vidas.
Sus voces no están diseñadas,
Vuestras voces no están diseñadas,
Nuestras voces no están diseñadas,
podemos decir lo que queramos,
exigirlo a gritos histéricos
hasta donde el atrevimiento nos limite.
La noche será nuestro testigo.

Seamos cuerpos artificiales que florecen
e invirtamos los procesos naturales.
No siempre la biología atiende a razones,
ni hay que darle la razón como a los locos.
El sol, en este bello cabaret-infierno,
puede ser sustituido por la luz de las farolas,
maquillaje y cristal conformarán una fotosíntesis sacrílega y viciosa,
-pero valiente y sabia a su manera-.

Así, a modo de Ofelias flotando sobre el asfalto
de una ciudad que se inmola cada noche,
un ejército de flores raras despertará a la llamada de la luna,
caminará por las calles sobre tacones de acero,
exhibirá sexos móviles
gritando soflamas tecno-heroicas,
insultará con cada uno de sus gestos
a toda forma de vida carcomida por el tiempo y la quietud.

El espíritu de Dionisos tomará la forma del neón y sus colores,
se vestirá con una armadura de vinilo y cuero
para ultrajar al miedo e incendiar el silencio de los durmientes con carcajadas flamígeras.

Lobos de acero y queroseno,
danzarinas de cuarzo líquido,
duendes de keblar y fibra óptica,
sirenas cromadas especulares,
ángeles góticos tatuados,
faunos con pezuñas de tacón,
guerreros travestidos,
formas de vida antiguas conquistando el espacio,
honrando a Prometeo,
haciendo suyo lo que es suyo,
invocando la libertad de un modo salvaje y furioso,
rompiendo, reduciendo a burla y polvo
cualquier rastro de ironía revestida de costumbrismo.

Lo que duerme eternamente acaba por pudrirse
y el neón grita su mensaje desde los tejados,
Orfeo desciende
sobre todos los que hemos extraviado el camino mientras dormíamos,
y con su arpa de luces cegadoras y colores imposibles,
pretende sacarnos del Strophalos de Hécate en el que nos hemos internado,
¿seremos capaces de reconocer su seducción y aceptarla?
La liberación, desgraciadamente, también se elige,
y el humano, hijo de tradiciones y miedos infundados,
suele hacer más caso a trozos de madera policromada
que a su propio y rugiente corazón.

Álex Portero Ortigosa

sabes qué pasa ¿?

Seguimos trabajando en cosillas poéticas y en brevas iré anunciando por aquí nuevas fechas de presentación de Sombras cuarteadas de neón en el mes de junio, que en realidad ya está aquí y vendrá con mucha fuerza-sol-calor-luz (parece esto el consultorio de algún horroróscopo combinado con parte meteorológico).
Vendrán presentaciones, pero no serán como ésta del vídeo que dejo en este post (a la que llamamos "Sombras de la historia cuarteada", propuesta de recital-sesión con dj, David Martínez), en un principio. Seguimos trabajando para que puedan darse en un futuro, moverse.
Este vídeo ya se encuentra en viciotube, desde hoy mismo:

cuando dices tonterías



Hace ya años que leí a Luis Alberto de Cuenca, y desde hace un par de semanas me ronda su relectura; algún que otro verso, también, entre los dientes.


El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».


El olvido

La olvidé. Por completo. Para siempre
(o eso creía entonces). Me cruzaba
con ella por la calle y no era ella
quien se paraba ante un escaparate
de ropa deportiva, no era ella
quien compraba el periódico en un quiosco
y se perdía entre la muchedumbre.
Como si hubiera muerto. No era ella.
Su nombre era el de todas las mujeres.

(De “El hacha y la rosa”, Luis Alberto de Cuenca, 1993)


memento mori











Fotografía: Boris Sogorb


              I
{Somos tan hermosos
en esta habitación tapiados,
abrimos puertas que no existían,
nos inmolamos hacia la bella oscuridad}

Compartimos escenario
con monstruos dibujados en los perfiles,
abrimos cauces y rutas
a la sangre, que está saltando.
Ahora está a salvo
todo esto que no he dicho.
También lo que no he dado
en esta noche tétrica
muriendo entre fantasmas.
Hemos cruzado vidas,
cadáveres, océanos de tiempo
para encontrarnos 
(Bram Stoker era un sabio);
y pese a ello sabemos
apenas cero de cruzar distancias
adecuadas para el beso.


                   II
{Somos tan hermosos
en esta habitación tapiados,
abrimos puertas que no existían,
nos inmolamos hacia la bella oscuridad}

Somos tan cándidos,
aquí arremolinados en el sofá,
el uno contra el otro,
el otro contra el uno;
somos tan bellos,
nuestros restos,
después de matar monstruos.
Haciendo fuerzas,
midiendo fuerzas,
queriéndo-nos sin conocimiento,
ofreciendo amaneceres
por corazones en llamas.
No se ha perdido el mundo,
no(s) hemos muerto
eludiendo el sueño,
corriendo tras él,
esquivando el golpe.
Nos alcanzará la madrugada.
Que venga, la estamos esperando.
Juntos. Bailando.

Mientras tanto y como máxima:
memento mori.

Alicia G.

locas todas





















¡Cuidado!

Las locas venimos en masa,
las locas sacamos las uñas
                                           y, zas,
te arañamos la otra mejilla.

¡Cuidado!
Las locas, las desviadas
cuecas, maricas, travelas,
torcidas, feas y extrañas,
te pegamos con el bolso,
pisoteamos tus valores,
te escandalizamos entera.

¡Cuidado!
Las locas invadimos,
tenemos negocios,
somos tus doctoras,
maestras y monjas,
estamos por todas partes,
nos casamos y adoptamos,
estropeamos a tus niñas huérfanas.

Te vendemos el pan,
amasado con manos
de culo, de pecado,
de sida, de noche.
Te rozamos en el metro,
te pagamos el sueldo,
te limpiamos las camisas,
te miramos en los baños.

¡Cuidado!
Las locas somos todas y estamos cabreadas,
las locas te arañamos, te pegamos y escupimos,
te mostramos nuestros Queer-pos, te tocamos el falito,
te sobamos las ideas, rompemos tus esquemas.

¡Cuidado!
Que va a ser que ahora no tememos a tus perros,
a tus porras, a tus palabras, a tus condenas,
o a estar presas.
Porque ya hemos estado ahí mucho tiempo,
generaciones de exilios, condenas, cárceles, campos,
palizas, sangre, dolor, lágrimas, ¡travesti de mierda!,
maricón, bollera, contranatura, vergüenza ajena.

¡Cuidado!
Las locas contagiamos,
te pegamos cualquier cosa, te volvemos rarita,
sin quererlo.

¡Cuidado!
Las locas contagiamos
la fuerza, el coraje,
las ganas de luchar
y el poder vivir por fin,
sin miedo.

TXUS GARCÍAPoesía para niñas bien, Tits is my bowl, ilustra: Cisco Bellabestia, Ed. Cangrejo Pistolero



Porque las locas somos todas y unas lo demostramos más que otras. Porque esos tocaos nos diferencian del resto de mortales que quieren ser normales (ser normales, ja, como si pudiera ser), aunque sea para mal; que sea para mal, qué más da. Porque nuestras filias y nuestras fobias nos hacen ser más grandes; que se muera el mundo mientras sigamos reconociéndonos en lo extraño.
Este poema siempre, siempre, me emociona.

*Fotografía: Gre MarGot.